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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Nana



Los ojos más bellos
que horadaron el tiempo
se han dormido en tus manos
y la cama vacía
se ha acurrucado de sonrisas heridas,
de miradas perdidas
huérfanas de ti.

El aire ha dejado de respirar
y se ha impregnado de miedos,
de temblores que trepan por las piernas
y sacuden violentamente el alma,
fuego abrazador que aletea,
sudor amargo que ahoga,
marea que borra las estelas.

Hoy los relojes han perdido la fe
y las hojas de un nuevo otoño
deambulan sin saber qué hacer.

Hoy puede que siempre lo sea
y el pulso a la vida se llena de rabia
como una traición
que se canta en una nana.


jueves, 17 de julio de 2014

Quiero mirarte a los ojos

Quiero mírate a los ojos,
quiero preguntarte tu nombre,
quiero verte tras el muro
 que esconde tu alma.

Quiero contar los niños muertos,
quiero saber cómo se llaman tus hijos,
si los miras a la cara.

Quiero saber cuánto vale tu orgullo,
cuánto sus vidas,
para pagarte,
 para que no los mates.


Quiero que me hables de venganza,
si matas porque te obligan,
 qué compras con lo que te pagan.

Quiero ver a tu madre junto a ti,
quiero ver a esos niños en sus brazos,
quiero que conozcas sus nombres
y lo pronuncies en alto.

No quiero preguntarte por qué lo haces,
solo quiero saber cómo te sientes:
si te sientes sucio
si duermes por las noches

si juegas con tus hijos… 

martes, 12 de noviembre de 2013

Sur



Sol en tus ojos
y en tus manos
 en el azul que ahoga
de alambrada blanca.

Tierra en tus ojos
y en el aire
garras de aviones con sus gritos
 de muerte
y de niños con sus jeringuillas
que besan sus madres.

Sal en tus ojos
rojos tomates
que desangran las carreteras
de los sures secos
 de flacas cabras.

Noches en tus ojos
luces de discotecas
de camareros
y turistas
de cemento
y hambre 
y paro.

Viento en tus ojos
 Sol
y tierra
y agua salada
en tus venas
y en tu rabia.

viernes, 8 de noviembre de 2013

RECETA



Acariciar un horizonte con olor a pimiento
tierras cercanas de un nuevo mundo
 con un cielo de hielo a medio hacer
como tortilla estrellada de huevos fríos
en la que tu cuerpo de vino se convierta en patria
de corazón desalmado envasado al vacío
susurrando la sal de tus sueños rotos,
el sabor del tiempo perdido en escabeche,
la fragancia del miedo sin ataduras,
la salsa de rabia a fuego lento
cuando la piel ajada se hace deseo
entre gemas caramelizadas de dudas picantes
y nuevas sensaciones deshuesadas al vapor.




sábado, 2 de noviembre de 2013

Niños de trapo



En el taconeo roto de largo viaje
las prisas escondidas entre sueños
han mordido a los niños de trapo
junto a la puerta vacía
sorprendidos por la tarde
y por las escaleras van cayendo
los tristes pasos y sus maletas
grafiteando con sus cosas los instantes
mientras la vecina gritona escupe besos
y los hijos de los hijos
se curan sus ombligos ensangrentados
y llenan la tarde de despedida
dejando un eco de silencios como estela
y el mar se llena de brazos
y sus huesos esperan en la orilla
donde la voz lejana se hunde en el barro
alimentando las entrañas de la tierra
fecunda hembra que pare semillas
fuertes raíces que se retuercen
flor que huele a veneno
veneno que hiere y mata
perfume que mendiga a sus hijos.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Leña rota

La leña rota sacude sus alas
y el color de la risa arde banderas
alzando la noche como una fiesta
en la trastienda del fuego herido
en los frentes sin fe pariendo
cenas de cadáveres en los armarios,
cunas de cenizas en los pozos caducados
donde aún se escuchan el canto de los sables
dibujando fronteras que profanan el mar
levantando muros en los ojos
y el amanecer se cubre de moho
olor a olvido reciclado
que cae como lluvia fresca sin vértigo,
estelas que emborronan el aire,
y la patria se hace himno y se hace música,
y los ríos de madera arrastran mentiras
que escupen en el papel violado
de sangre y tinta corrompida,
huérfanos de la verdad que mendigan sus culpas
una voz atronadora como un eco que fluye
anunciando clandestina la derrota. 

Heridas

En las esquinas de sus pensamientos
cuelgan viejas heridas
que trepan como hiedras
y se vuelven isla.

Es un mundo redondo y ciego,
un silo de sonrisas de amor,
un tesoro de ego blanco,
hielo bajo las pestañas
que escupe miradas que abrazan
la tinta prisionera
hermana de la luz y la sombra,
una dama de encajes de madera,
cruz de hogueras viejas,
de noches tristes
cuando el llanto llama.

Sol de tardes quietas
cuando el viento muere cada mañana
y el niño juega
y la tumba calla.

sábado, 26 de octubre de 2013

Mañanas en San Cristóbal

Nada, 
solo caminar
sobre las perlas arrugadas
de un aliento azul,
susurro de una mañana
sobre la sombra vieja de la piel.

Esa brisa de salitre pegajoso
escupe el nombre,
solo un nombre
que arrastran los callados hasta el mar
murmurando brillos azabaches
sus labios rotos
sobre una cuerda de infinito
besan, lentamente, las nubes ocres,
juramento de hombres arracimados,
lombrices de dientes de oro
que navegan sin dejar estela
y los rayos parten el cielo
de un dios imposible
maldecido entre rezos y miedos. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Olvidé



Olvidé el murmullo de las olas,
la lenta agonía de los sueños,
el vértigo del amanecer.

Olvidé arrancarme el cordón umbilical
que me encadena a la vida
y renuncia a la conquista del vuelo.

Olvidé tantas cosas…
y tantas otras que nunca imaginé,
ahora, cuando regreso a la casa
y las puertas ya están cerradas,
 y las ventanas colgadas de la tarde,
y los platos vacíos sobre la mesa.

Olvidé despedirme
y mirarme al espejo
y ya no sé quién soy.

Sin darme cuenta me fui alejando de mí.

 Y, ahora, cuando ya no soy,
sin darme cuenta…
olvidé  los fantasmas
 que deambulan por la casa

sin saber a dónde ir.

sábado, 8 de junio de 2013

Olor a café

Como manos enracimadas,
el olor a café acaricia los ojos
ciegos de recuerdos,
sabor amargo que recorre las venas,
secreto a voces
que llama a escondidas.

Café amargo y tibio
de un negro brillante como la vida
retuerce su aroma en la memoria,
canción desgarrada de despedida,
gota amiga
que surca los vacíos profanos
y cae sobre todos nosotros
hundiendo sus garras
cuando en el atardecer se marchita la rabia
y la renuncia se deshace en la nada.

Los féretros se hacen pequeños
para contener tantas lágrimas desparramadas
que rebozan sin dolor
cuando la imagen surge tras ellas
y la lluvia hiere y quema.

Una gota que cae de tus ojos
una mañana que se apaga en tus manos,
el sueño imposible
cuando la noche llega
con ese sabor 
que se queda en el alma.

Vicente in memoriam

domingo, 2 de diciembre de 2012

LA CANCIÓN OLVIDADA




El olor del tiempo muere lejos
cuando los sueños rotos nos olvidan
y las lágrimas huérfanas nos persiguen
entre la maleza del hastío y la rabia.

Lejos, cuando tu pelo se ondula
 en el viento envenenado de la memoria
y tus labios incoloros se deshacen en la distancia,
siguiendo el ritmo oscuro de los deseos,
a golpes del eco
que esparce  el aroma de tu taconeo azul;
presiento las huellas sobre el asfalto
hasta la trampa mortal
bajo la canción olvidada
de  noches de blanco satén.



sábado, 20 de octubre de 2012

Codorniz




El eco del prejuicio,
como el punzón  que golpea
a una codorniz malherida,
alumbra la palabra,
en el  rojo atardecer que resbala de las manos
y acaricia el silencio marmóreo,
bajo las miradas que se precipitan desde el cristal público,
maceta en la que  se exhibe la flor artificial
que da color a las mentiras,
cuadro grotesco que decora la pared de las conciencias
en las tristes mañanas ahogadas por el ruido
del viejo y negro piano de cola
desafinado instrumento prisionero de las sombras
cuando la lámpara se apaga, clandestina.


Reto en La Esfera Cultural

domingo, 14 de octubre de 2012

OTOÑO



Ana Déniz in memorian


Mientras nos ahogábamos en las sombras,
el otoño llegó sin darnos cuenta
y los caminos se perdieron bajo la hojarasca.

Este otoño agónico y seco
que se retuerce sobre sí mismo
con sus dobleces anunciando heridas más profundas
cuando la rabia se arruga hasta envejecer
y las lágrimas se convierten en una savia babosa y amarga.

Sí, el otoño ha llegado
y ha cubierto el cielo de nubes negras,
sobre las que anidan cuervos disfrazados de gaviotas
que nos arrancan del alma jirones de recuerdos.

El otoño ha llegado tarde,
 cuando ya no lo esperábamos
como un pozo infinito donde se vierten las esperanzas
como una noche oscura que nos cubre como una lápida.

Y en medio de tanto vacío
 el sueño nos acaricia  en las madrugadas
y las raíces  se encrespan en la memoria
cuando la brisa fresca arrastra la hojarasca
                                                 y los caminos nos buscan para llevarnos.

sábado, 15 de septiembre de 2012

La sal de tu ausencia



Alguna veces, cuando los días nos dejan solos,
huelo la sal de tu ausencia
y presiento el murmullo de tus secretos
que se petrifican en la roca.

La mirada naufraga entre las olas,
allá por el atardecer,
cuando el Sol acaricia el horizonte
y tu rabia contenida se adormece.

Entonces, me abrazas para sentirme isla,
 prisionero de tus orillas,
 libertad adherida
al azul inmenso.

Cierro los ojos para navegar en las noches
por los mares de espinas
cuando la luna siembra su velo
en el aleteo de luz
surcado por la estela de los viajeros
por donde se esparcen sus sueños.

Somos peces secos,
jareas de alma marina
que arrastran las corrientes
 para buscamos en las orillas:
esclavos, piratas, bucaneros y polizones;
hombres y mujeres de maletas vacías,
cruzadores de charcos de sueños rotos.

En el fondo descansan nuestras derrotas,
tumbas de sirenas  y sus cantos,
viento que se vuelve brisa aletargada
cuando se pierde la última batalla.

Hoy, también, vuelvo a oler la sal de tu ausencia
cuando llega la noche,
y escucho, al cerrar los ojos,
el oleaje que llevo dentro de mí
y me arrastra sin saber a dónde.

martes, 14 de agosto de 2012

Nos quedará el aire




Y después …
nos quedará el aire,
un desierto de silencios,
las palabras enterradas en la piel,
noches tibias adormecidas
que se esparcen en la memoria exiliada.

Nos quedará el eco y sus palabras,
el susurro de las conciencias,
que mecen el recuerdo envenenado en la rabia
y crecen echando raíces entre las malas hierbas.

Nos quedará un mar de cenizas,
lágrimas que hieren los horizontes,
donde se ahogan las madres ciegas de las cosas
cuando la tempestad amaina y ya no hay regreso.

Nos quedará un día,
un instante que permanece,
una imagen de una mujer desnuda,
una mirada limpia y penetrante
que busca en el interior de la gente
y remueve el fango miserable.

Nos quedará las manos vacías,
el espejo agrietado que rememora,
una concavidad donde cobijarnos
y acunar la desesperanza.
Nos quedará el aire,
frío y distante,
como cristales rotos,
 manchados de sangre,
un espacio irredento
donde conquistar los sueños.

ESCRITORES POR CIUDAD JUÁREZ.
Arinaga (AGÜIMES)
Marcos Alonso

miércoles, 30 de mayo de 2012

Resistencia



No dejes que los muros de tu piel
te hagan prisionero
y te hagan isla.

No dejes que tus ojos
cieguen  tu alma ignorante
mientras los cuervos desesperan en el cielo.

No dejes de jugar
en la inocencia
y en las verdes orillas de las cosas.

No dejes que la noche te acurruque
y el miedo te espante
a la hora de las brujas.

No sientas el pulso temblar
cuando el cuchillo asesino
caiga en tu mano.

No dejes de pensar
palabras hermanas de las tuyas.

No dejes de llorar
cuando las almas rotas te aprisionen
y supliquen con lamentos tus heridas.
No vuelvas la mirada atrás
cuando te alejes del camino
y tu mano ensangrentada
acaricie a las víctimas.

No dejes de navegar
surcando entre la espuma y la brisa.

No,  dejes que seas náufrago
de tu destino;
que te lleve  la corriente a su antojo.

No, nunca dejes
que te lleve gratis la muerte.

viernes, 23 de marzo de 2012

Cuando cerré los ojos




Cuando cerré los ojos
dejé de oír sus gritos ahogados,
los que encogen el alma
 cuando el miedo revienta
cuando el dolor se desangra.

Primero la zarandearon y la insultaron
luego violaron a mi hermana,
la tuya,
la que siempre paga.

Destrozaron la vieja tele
 y sus cristales cayeron como lágrimas,
 cayeron las cortinas rojas sobre el suelo
y el suelo se llenó de golpes y de sangre.

El aire se tiñó de lamentos,
el amor de odio
el refugio en tumba
el grito en llanto.

Cuando cerré los ojos
las huellas se borraron.
El viento sobre la arena,
La piel quemada,
los tambores de guerra
la tierra mutilada.

Cuando cerré los ojos
hundieron sus uñas en el mar
de sangre negra,
de peces de plástico,
de gaviotas sin plumas,
de piel acerada.

Y sus carnes podridas de oro,
fueron devoradas
por rostros buenos,
por rostros malos,
los que salen en la tele,
los que siempre salen
cuando cerramos los ojos,
cuando apagamos los miedos
cuando nos ignoramos.